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El árbol viejo PDF Print E-mail
Written by Lina Ru   

Aquel hombre llevaba toda una vida intentando ser el mejor, el más valorado y apreciado en el pueblo.

Un día decidí preguntarle:
—¿Por qué lo haces?
—¿De qué hablas?
—Tratar de ser lo máximo, a veces, hasta llegas a hacer a los demás menos.
—No lo sé. —Me contestó varios minutos después.
—Te he visto de lejos por varios años y siempre me he preguntado el porqué de esas acciones y actitudes tuyas. Siempre me han molestado terriblemente.
—A veces, me había dado cuenta que eso hacía, pero nunca me había preguntado el porqué.—Me dijo.
—¿Sabes qué me pasó para empezar a entenderte?
—No. Dime.

—Un día llegó a mi casa un hombre. Estaba un poco mal vestido, pero muy limpio. Me dijo que venía del oriente y tenía mucha hambre. Sólo quería un poco de pan o arroz y agua. Me pareció inofensivo. Por eso, le dije que pasara al jardín. No me atreví a dejarlo entrar a la casa. Fui por las sobras de la comida que consistían de eso exactamente, lo miré por la ventana y él estaba sentado de frente mirando al árbol gigante de mi jardín. Cuando llegué con la comida me miró con mucha compasión y gratitud. Me dijo que en agradecimiento a esta comida me contaría el cuento de ese árbol. El cuento iba así…

<< Ese árbol es como los hombres. Hacía mucho tiempo, un hombre encontró al árbol en la basura de una casa lujosa dentro de una bolsa. Lo tomó. Le dio tierra, sol, aire y sobre todo mucho cariño. Todos los días ese hombre visitaba al árbol y le hacía preguntas. Nunca le contestaba, puesto el árbol sabía que el hablarle a los hombres era un acto prohibido por los de su clase. Las leyes así lo dictaban. Violar las leyes sería como ahogarse a sí mismo. Así, pasaron los años… Dos, cuatro, diez, quince… Hasta que un día…
El hombre preguntó el porqué él siendo tan grande, fuerte y hermoso se dejaba molestar y atacar por las demás criaturas que vivían de él. El árbol viendo al hombre sufrir y sentir tanta compasión por él decidió romper las reglas de los árboles. Le dijo que la grandeza de los árboles se manifiesta en el silencio de la admiración a través de las criaturas que viven de él porque los hace más llenos de amor por sus semejantes.
Ese árbol conoció a tu abuelo. Ese árbol es el más humilde y valiente de los árboles porque le habló al hombre que un día lo mataría, pero salvaría porque tuvo la oportunidad de darle todo su amor por la eternidad.
El árbol lo sabía porque violó las reglas y todo el que viola las reglas muere antes del siguiente año árbol, cien años para un humano.>> 

Tomó la comida. La puso en unas telas que llevaba en su espalda y el agua en un recipiente. Se fue. Creí que estaba loco ese viejo.

Ese día iba a llegar la gente que contraté para remodelar el viejo jardín de mi abuelo. Miré ese árbol y sentí una conexión. Ya estaba todo planeado. Moriría muy pronto.

Fue entonces, cuando miré por primera vez al árbol con amor y sentí en mi corazón una grandeza inigualable a cualquier percepción de poder que alguna vez haya sentido. Corrí y les grité a los hombres que pararan, pero era demasiado tarde. Sus raíces estaban cortadas. ¡Con aquel árbol había actuado como entendiera que era lo mejor para él! ¡Pero… sólo estaba pensando en mí! ¡Qué ciego había sido! Y era…
—¿Y eso que tiene que ver conmigo?—Me interrumpió el hombre con el que estaba conversando sobre el porqué alguien trata de ser lo mejor.
—Al mirar todo aquello, todo el desastre que había causado por no sentir ese amor que mi abuelo había sentido por ese árbol me di cuenta que de nada servía ser el mejor, ni lo más importante, ni el más poderoso, ni tantas cosas...
—Sigo sin entender que tiene que ver eso conmigo.—Me dijo.
—Entendí el porqué de tus acciones.
—¡Ah! ¿Sí? ¿Cuál es?—Me preguntó.
—El cuento… —Le contesté.
—Nada de ese cuento se relaciona conmigo.—Me dijo.
—Cierto.—Le dije.

Me levanté y empecé a caminar hacia la salida, pero antes de irme le dije:
—Ese árbol fue mi abuelo… Si siembras un árbol como ese, grande y frondoso, verás que un día él te enseñará donde está la joya de la humildad.