| El árbol viejo |
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| Written by Lina Ru |
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Aquel hombre llevaba toda una vida intentando ser el mejor, el más valorado y apreciado en el pueblo.
Un día decidí preguntarle: —Un día llegó a mi casa un hombre. Estaba un poco mal vestido, pero muy limpio. Me dijo que venía del oriente y tenía mucha hambre. Sólo quería un poco de pan o arroz y agua. Me pareció inofensivo. Por eso, le dije que pasara al jardín. No me atreví a dejarlo entrar a la casa. Fui por las sobras de la comida que consistían de eso exactamente, lo miré por la ventana y él estaba sentado de frente mirando al árbol gigante de mi jardín. Cuando llegué con la comida me miró con mucha compasión y gratitud. Me dijo que en agradecimiento a esta comida me contaría el cuento de ese árbol. El cuento iba así…
<< Ese árbol es como los hombres. Hacía mucho tiempo, un hombre
encontró al árbol en la basura de una casa lujosa dentro de una bolsa.
Lo tomó. Le dio tierra, sol, aire y sobre todo mucho cariño. Todos los
días ese hombre visitaba al árbol y le hacía preguntas. Nunca le
contestaba, puesto el árbol sabía que el hablarle a los hombres era un
acto prohibido por los de su clase. Las leyes así lo dictaban. Violar
las leyes sería como ahogarse a sí mismo. Así, pasaron los años… Dos,
cuatro, diez, quince… Hasta que un día… Tomó la comida. La puso en unas telas que llevaba en su espalda y el agua en un recipiente. Se fue. Creí que estaba loco ese viejo. Ese día iba a llegar la gente que contraté para remodelar el viejo jardín de mi abuelo. Miré ese árbol y sentí una conexión. Ya estaba todo planeado. Moriría muy pronto.
Fue entonces, cuando miré por primera vez al árbol con amor y sentí en
mi corazón una grandeza inigualable a cualquier percepción de poder que
alguna vez haya sentido. Corrí y les grité a los hombres que pararan,
pero era demasiado tarde. Sus raíces estaban cortadas. ¡Con aquel árbol
había actuado como entendiera que era lo mejor para él! ¡Pero… sólo
estaba pensando en mí! ¡Qué ciego había sido! Y era… |


