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[ Eres bastante preguntona. …Me dijo mi mamá. Quiero entender. ¿Tú te has preguntado esto? …Dije mientras cortaba el tomate cuyo jugo se esparcía por mis manos. ¬Alguna vez, debí. Pásame el salero. …Contestó. Parecía ignorarme, pero algo dentro de ella debía escucharme. ¡Mamá! Hazme caso. …Dije un poco exaltada. …Tu papá nos está esperando. Sí. Lo sé, pero esto es más importante. ¿A dónde vamos?…Dije mientras guardaba en el refrigerador lo que recién corté para cuando regresáramos. Necesitamos ir a comprar unas cosas. Te dije. ¿En dónde estas? …Me dijo con una mirada de extrañeza y casi preocupación que sólo una madre puede dar. Pero se dio cuenta. No estaba ahí, sólo el cuerpo, ese era el punto. Podía estar con ellos, físicamente, pero estar en otro lado. Y ese lugar, donde parecía estar, en el cuál tampoco estaba porque lo estaba buscando, era para estar feliz.]
Para ser felicidad
Si la felicidad es un sueño, quiero dormir eternamente entre flores silvestres y el rocío del amanecer.
{…En este cuerpo y sangre, tengo a mi latir, aquel deseo fogoso de entregarme a la naturaleza que me concibió. Si es un sueño, o no, es lo mismo si me entregaré a los dulces de la muerte al caer el sol. }
Si ser humano es respirar, quiero inhalar sueños para impregnarme de latidos sabor libertad.
{…En esta piel y carne, tengo a mi sentir, el cual inhala los respiros que me hacen admirar cada pedacito de ti, él y mí. }
Si volar es para las aves, quiero tener en mí, plumas y aire que me eleven a esos cielos llenos de sueños, respiros, flores, latidos, amanecer y libertad.
{…En esta mente e imaginación, tengo a mi mañana, ayer y hoy… Ese portal del tiempo esta abierto en mí, puedo volar en él. }
Si volando dejo de ser humano, quiero ser ese sueño que me deje a la orilla de la felicidad para volver a ser ese humano que late por ser el rocío del amanecer.
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