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[ Mi mente ya no es obsesionaba en encontrar al amor de mi vida porque:
¿Quién fuera él? Sé que es quien invade mi alma como si todo lo que mirara fuera luz.
Su mirada, eterna.
Su alma, divina.
Su nombre:
“Amor Puro Palpitando”
Estoy enamorada de él desde la orilla de mi piel hasta el centro del existir, el amor de mi vida, el amor mismo.
¡Por qué no lo encuentran! Si esta ahí. ¡El amor! ¡El amor!
Estas aquí. Eres el amor de mi vida. Te busqué en cada rincón y estas en todas partes. Sólo puedo desearte que me dejes amarte para que pueda amar a cada espacio que me contiene, cada mirada al viento, cada respiro que entra a las plantas como vida, cada… Todo.
Amor… Ahora, que te veo, porque siempre te había encontrado… Te puedo decir que esta historia es lluvia de dos. ]
Lluvia de dos
Con la lluvia que cae en mis ojos,
somos dos,
el que llueve y el que toca el suelo,
pero el que se derrama por tu mejilla
nos ve que estamos enamorados
de la brisa que nos separó.
{…Todo lo que nos divide hace que lloremos. Cesa las divisiones, que no eres más que el respiro que se introduce y el suspiro que dejas ir. }
Temblando con el alma caída,
sin palabras cuando
nos condenamos al olvido.
{…Siente el amor, vibra más allá de las palabras que nos condenan a pensar en el crimen que existe al no aprender a amar. Mejor… ¡Ama! }
Aquel reloj impregnado del frío
que hoy se llena de sal para
caer al suelo y ver al árbol
del océano nacer.
{…Soy el que respira y da respiros a los árboles. Si vivirlo, nos acerca al amor, no olvides que somos dos hasta renacer en el amor. }
Porque somos dos,
que caemos de mis ojos,
para olvidar lo que el frío
nos condenó,
para hoy lavar lo que la
brisa separó
y renacer en el amar,
aquel mar que nunca cesó.
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