[Iba caminando por la arena, mis pies se hundían y quemaban ligeramente. Las gotas eran ligeras como la brisa. No me estaba mojando. Seguía siendo invadida por pensamientos que lo recordaban.
Tenía dos opciones: Regresar a casa o viajar hacia cualquier lugar, el cual me llevaría a mi destino con la esperanza de encontrarlo.
A mi derecha, el mar. A mi izquierda, el mundo. Sentía como dividía bruscamente mi mente, en dos.
¿Qué camino debería tomar? ¿Qué harían en mi caso?
¿Regresar a lo que creo es mi hogar? ¿Cuál realmente es mi hogar?
¿Ir por el mundo? Pero… es que… lo siento tan dentro de mí, su mirada, mi universo… ]
En tus ojos, universo
Fortaleciendo lo poco que se me entrega,
resumo mis páginas de vida
en dos gotas de sangre viva.
{…Al final, todo lo que se creyó, terminará… ¿Porqué nadie se detiene a encontrar el camino final? ¿Qué haré? Si ni yo misma, lo sé. }
¡Cuántos errores se han de pagar!
Si errar de criaturas,
como nosotros, cotidiano es.
{…Errar… ¡Ah! Bendita coincidencia que nos da libertad… Lástima que no se quiera ser verdaderamente un ave que explote la atmósfera donde debería de volar. }
Pretendiendo volverse estrella,
nunca habrá brillo en el cielo,
que pretender nada alcanza.
{…Se pretende dejando al ejemplo en el buró de los deseos. Quiero caminar, en mí y dejar lo que se dice en paz. Que de nada sirve, lo que digo saber, si no lo sé. Lo entenderé en el mismo camino que dejó los demás en paz. }
Sólo hay un sendero
que conduce a lo eterno,
pero tan poco es el deseo de cambiar,
de ser ave nómada hasta encontrar
la nube que alimente el mar
de las sonrisas, mar de los ojos,
rincón del universo, en ti.