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[ Caminé por la orilla de la carretera, parecía mucho más fácil llegar a cualquier lugar, pero una gran parte dentro de mí me decía que no. Aquellos lugares que visité, serán eternamente apreciados como de lo más hermoso que pude vivir aquí.
¿Por qué sentía esa necesidad de creer que todo lo que los demás decían era verdadero, realmente lo era?
Cuando me afirman que despertar era la realidad…
Cuando me afirman que dormir era un sueño…
Cuando me afirman que imaginar es irrealidad…
Mi mente volaba en imaginación y soñaba cosas que al tiempo se volvían realidad, entonces, ¿quién me mintió?
Mi mente podía controlar los sueños como si estuviera despierto, entonces, ¿quién me mintió?
Mi mente podía despierto vivir cosas que los demás no creían, entonces, ¿quién me mintió?
Nadie… Era yo, quién decidió ver más. Ver la semilla de luz, llegar a partes del universo al salir al jardín y ver mi bondad y amor en cada partícula que me rodeaba.
Por eso, sabía que podía dormir y despertar… Estando conciente de ello, podía hacerlo a voluntad.
Dominarme en el sueño o la vigilia… Eso quise, eso pasó como sueño hecho verdad.]
Dormir y Despertar
Duermes como susurro del llanto
en tu memoria de papeles firmados
por la arrogancia de querer encontrar
en un filtrado conocer al caminar
que no tiene forma, motivo,
sólo suaviza el empeñado
campo de nubes delineadas
por el rojizo deber de ser uno más.
{…Puedes estar respirando, caminando y hablando en lo que parece ser la realidad y estar dormido en verdad. }
Cuando despiertes,
se verá como no es entender,
tampoco proceder,
que en las noches
cuando los sueños
parecen ser estrellas,
una de ellas muere
para ceder el paso a otra más,
y no es por desamor,
es el firmamento
aquel que te ubica
en un lugar de predicciones
impredecibles,
como lo es aquel soñar
que dejamos cuando el viento
impregnado de memoria
cesó de soplar.
{…Despertar a la vida que nos rodea es darnos cuenta de quién somos, más allá de entender… Ser lo que somos para vivir. }
Despertaste como uva del campo bendito
en los rincones invisibles del camino,
por la desidia de luchar en un viñedo
de sangre dolida que al olvidar el llanto,
se vuelve vida para otorgar en el campo,
un recuerdo rojizo de nunca ser uno más,
sino uno, que esencia ubica el despertar
en ti, sueño desvelado por tanto caminar.
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