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[Desperté. Recordaba el sueño perfectamente. Seguramente sería uno de aquellos que te dicen: Algo próximo se acerca a ti para cambiar tu entera existencia. Me levanté y miré por la ventana. Cada día se hacía más claro lo que me estaba pasando. No sabía como decirme que estaba dentro de la caja de cristal, mi ventana azulada.]
Desde la ventana azul
Te estoy viendo detrás de la ventana azulada, es el reflejo del cielo en mi mirada, y tu cuerpo perdido entre lágrimas que proclaman libertad.
{…¿Cuántas veces estamos atrapados dentro de nuestro propio lamentar? No se trata de vivir el dolor a través de la sangre, sino sublevarlo para no existir dentro de uno mismo. Suprimir el dolor, es entenderse a si mismo.}
Lágrimas que tratan de olvidarme y soñar eternamente en el lago dulce, casi chocolate de los anhelos que dejaste escapar.
{…Siempre esta el lugar donde se conjugan todas las memorias para vernos reflejados en ellas en el momento de respirar nuestro propia tristeza. Limpiar esa agua y hacerla bendita, es amarse a si mismo. }
Anhelos que tratan de escurrirse por debajo de secretos amargos, y así, tocar, al cerrar los ojos, las mentiras que fabricaste al perderme.
{… Llorar por lo no obtenido, ¿es por uno mismo o por los demás? Aquel que se entiende, puede dominar el arte de si mismo donde se verá que cruzar los límites para conocer a la libertad será suficiente cuando hay amor que verdadero alumbra el camino.}
Secreto es, aunque trates, porque tienes a la ventana en frente de tu piel, me ha tocado mirarte desde afuera, donde alcanzo a ver tus lágrimas azuladas, por esta ventana que quizá me engaña, pero te alcanza a susurrar mi recuerdo, ese memento que mientras llores, no te dejará en libertad.
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