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[ Mi cuerpo estaba tieso. No era por la falta de movimiento, sino que había sentido tan ligeros los huesos y carne que quizá pudiera decir que no estaba en ellos. Si se pudiera dividir eso que me hace estar conciente de lo que me rodea y este aparato mágico que me transporta, lo haría. Sentiría que estoy más cerca de encontrar la respuesta a aquella pregunta…
¿Acaso a nadie le importa que vamos a morir? Sí… Quizá. Pero, el mundo sigue su curso como si… No.
Empecé a moverme, pero no podía hacerlo tan rápido… Fue así como inició esto, la confusión, pero al mismo tiempo la certeza. También, la paz en mi interior, pero la desesperación de no entender más cuando creía que debía. Mi mamá estaba gritándome. Ella estaba en la cocina. Quería decirle que estamos mintiéndonos a nosotros mismos. Me levanté y fui hacia ella. No sabía como decirle, pero empecé a preguntarle: ]
¿Cómo le llamas ?
¿Le llamas suplicio
a este romántico transitar?
¿Le llamas noche de invierno tétrico
a este camino rodeado de floreado suspirar?
{…¿Cuántas veces queremos tener lo que no nos corresponde? ¿Quién dice qué es correspondiente? ¿Nosotros mismos? ¿Qué buscamos? ¿Lo que realmente queremos merecidamente? ¿O no? ¿Por qué? }
¿Cómo le llamas, entonces, a este lugar
que penetra tu existir
como si no hubiera
otro paraíso infernal más anhelado?
{…Si somos los que decidimos que hacer como acusadores, testigos, acusados y jueces, ¿por qué mejor optamos por dejar que alguien más tome un papel en nuestras vidas? }
¿Será así, cuando le llamas llorar
por vanos secretos que se te susurran
al observar sin amar?
{…Si se aprende a verdaderamente amar… ¿Cómo sería esta vida? ¿Qué es amar sin egoísmos? }
¿Será así, cuando le llamas sonreír
por el sufrir ajeno que te aleja
de la verdadera felicidad?
{…¿Cuál es la verdadera felicidad? ¿Dónde esta? ¿Qué buscamos como seres humanos? De todo lo que se ha creído, ¿qué realmente viene del fondo de su ser?}
¿Cómo le llamas?
Si no lloras, ni sonríes en tu cuerpo,
sino desde el piélago del amar…
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