| La verdad |
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| Written by Lina Ru |
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Después de estudiar lo que la filosofía dice en libros pesados, lo que la ciencia me dice en libros que cambian constantemente y lo que el arte me embellece encontré que ni una biblioteca viva podría solucionar mis enormes dudas. No existía persona viva o muerta que pudiera decirme algo que yo preguntaba, y aunque pudiera haber sido preguntado y contestado por otros, mi respuesta podría ser diferente. ¿Por qué? Si al paso del tiempo, mis respuestas cambian... Es obvio, que entre personas viviendo diferentes tiempos las respuestas cambiarían todavía más drásticamente. Por eso, la misma pregunta rondaba mi mente... ¿Qué sería la verdad? Debía ser algo que aunque todos miráramos de diferente forma, lo definiéramos de forma distinta y lo percibiéramos diferente, pero fuera lo mismo. ¿Y la verdad sería...? ... La sabiduría. Sólo la puedo entender yo porque por más que pudiere explicar a los demás, sólo yo sabría valorarla como algo sabio, otros pueden creer que son patrañas. Y eso, sigue dándole una creencia de poder a algunos, pero... sin la verdad, todo sería en vano hasta la sabiduría. ... La humildad. Unos lo pueden ver como dar, pero en realidad sólo es observar con paz. Dirían los que se llaman sabios que la humildad es lo más importante, pero ¿Cómo ser sabio y decir eso, y ser humilde? No hay sabios para el sabio, no hay sabiduría para el sabio... Puesto el que sabe, sabe que no necesita saber, sino... ¿Qué será? .... La paz. Lugares de compartir lo que se tiene, vidas sin avaricia, sino entrega. ¿Cómo vivir en paz si unos luchan constantemente por adquirir lo que les succiona la vida? ... El amor. Dicen que lo universal es aquello que en todos lados se toca y vive, pero observo que en realidad no hay algo universal, sino todo cae en lo particular. Una particularidad tan extraña que es totalitaria cuando quiere y singular cuando le conviene, esa misma que sueña de día y noche con vivir el descanso eterno en el arrullo amor. ... Todo. Dicen por ahí, que logré ser un sabio... Y yo, apenas digo en mis suspiros y miradas, que aprendí a amar.
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