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Veo al jardinero, veo al hombre, veo al oficio, veo al cuerpo…
Dicen que hay que trabajar para vivir, dicen que hay que vivir para trabajar, dicen que no hay mayor gloria que el camino que me forjo…
¿En dónde estoy caminando? si al mirar por la ventana, al jardinero veo…
Con sudor en su frente, con el tiempo desnudo en sus manos, con las llamas del cielo en su espalda, con miradas repentinas hacia donde estoy…
Y me pregunto: … ¿Qué pensará? ¿Cuán feliz será? ¿Qué lo separa de mí?
Y veo, al jardinero, hombre, oficio y cuerpo.
No lo entiendo. ¿Qué lo separa de mí? Mis ojos no bastan para vivir lo que mi cuerpo ha de sentir.
Y me pregunto: ¿Qué puedo hacer para verlo feliz? ¿Por qué quiero darle felicidad?
Y veo al tiempo como caricias al viento que me recuerdan que en mis manos está el alivio del cuerpo, cuando sonrío y entiendo que cuando me aman, quieren verme feliz, y cuando amo, quiero verlos felices.
La felicidad es amarte como me amo, es amarme como te amo, para dejarte en el vuelo que pleno consagra la libertad. Y me pregunto: ¿Eres feliz? ¿Qué puedo hacer para ver la felicidad? Amarte… …Siendo feliz. Ser feliz. … Amándote como se aman a las aves en pleno vuelo, desde las alturas, desde la cercanía, desde el cielo que somos al amar. |